viernes, 17 de octubre de 2014

Oír música clásica suave aumenta los niveles en sangre de
ácido gamma aminobutírico, un neurotransmisor que reduce la actividad del cerebro y el sistema nervioso.
Escuchar el sonido del corazón, el fluir del agua o la brisa marina, también tiene un efecto hipnótico que ayuda a dormir.

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