miércoles, 24 de septiembre de 2014

La ceremonia del té, no solo se ha convertido en una idealización de la forma de tomarlo, sino en una religión del arte de la vida.
Esta bebida se ha ido convirtiendo en una excusa para rendir culto a la pureza y al refinamiento, en una función sagrada en la que el anfitrión y el invitado se reúnen solo para producir la inmensa beatitud de lo mundano”.
Okakura Tenshim

Quien vive con un espíritu Wabi, puede llegar a satisfacerse con una pequeña choza, un cuarto de dos o tres tatamis y tal vez e sonido del suave golpeteo de la lluvia primaveral”.
Maestro Suzuki

domingo, 21 de septiembre de 2014

Para experimentar el “Wabi-Sabi” hay que aflojar el paso, ser paciente y mirar muy de cerca.
El “Wabi-Sabi” nutre todo lo que es auténtico, ya que reconoce tres verdades simples:
nada permanece,
nada ha terminada
y nada es perfecto.
Richard R. Powell
La cultura Japonesa ha entendido desde hace mucho tiempo la importancia de la moderación y la sutileza.
El “Wabi-Sabi” representa exactamente lo opuesto a los ideales occidentales
de gran belleza como algo monumental, espectacular y duradero.
No se encuentra en los momentos de eclosión y exhuberancía de la naturaleza, sino en momentos de asentamientos y principio.
No trata de flores maravillosas, árboles majestuosos o escarpados paisajes
El “Wabi-Sabi” es lo intrascendente y lo oculto, lo provisional y lo efímero; cosas tan sutiles y evanescentes que resultan invisibles para la mirada ordinaria.
El Wabi-Sabi es una intuitiva apreciación de la belleza evanescente del mundo físico que refleja el irreversible fluir de la vida en el mundo espiritual.
Es una comprensión de la belleza, que reside en lo modesto, en lo rústico y lo imperfecto, o incluso en lo decadente, una sensibilidad estética que haya una melancólica belleza en la impermanencía de todas las cosas.
Imaginemos una calle con una hilera de árboles. Si cada árbol fuera de una especie distinta, la sensación que la calle nos produciría sería de desorden e inquietud, por más que cada árbol pueda ser bello considerado aislademante.
En cambio, la misma calle con todos los árboles iguales nos produce una sensación muy distinta, de tranquilidad y armonía.
No es cuestión de simetría, sino de la creación de orden, sencillez y belleza a través de la elección de un único elemento y la repetición de éste.
No importa que la repetición sea de colores, texturas o formas; en cualquiera de sus manifestaciones la repetición nos tranquiliza, pues inspira un sentimiento de pertenencia y naturalidad.
La estética del “Wabi-Sabi”, tiene mucho de melancólico y otoñal.
Es una estética que trabaja con materiales orgánicos, que envejecen con el uso, que de algún modo tienen vida propia.
La madera, el cáñamo, el metal oxidado, las telas rústicas, la cerámica.
No se busca que las superficies de los objetos sean pulidas, limpias y regulares, sino rugosas, imperfectas y crudas.
Wabi-Sabi” hace referencia a la belleza de lo imperfecto, de lo perecedero, de lo incompleto, inspirada en la observación de la naturaleza.
Nada es perfecto en la naturaleza, no en el sentido geométrico-Euclidiano en que concebimos la perfección en occidente, pues la naturaleza está llena de asimetrías.
Nada es imperecedero en la naturaleza, todo nace y muere, y está en cambio permanente; nada en ella está completo o acabado, pues la idea de completitud es tan sólo una abstracción creada or la mente del hombre.
La experiencia “Wabi-Sabi” es la unión de dos palabras, originalmente independientes y que pasan a usarse para nombrar esta estética que surge como oposición al perfeccionismo Chino del siglo XVI.
Esta se ha inspirado en elementos tan diversos como la ceremonía del té,el arte Japonés de la composición floral (Ikebana), los Haikus y el teatro Noh.
El arte “Wabi-Sabi”, como portavoz artístico del movimiento Zen, se funda en las ideas de simplicidad, humildad y moderación y nos enseña a descubrir la belleza sencilla de las cosas, con toda su imperfección y fugacidad.
Todo cuanto existe en el universo está en constante movimiento y cambio.
El arte “wabi-Sabi” es capaz de encarnar o sugerir el esencial y evidente hecho de la impermanencia.
El “wabi-Sabi”, encarna la visión cósmica del Zen y busca la belleza en las imperfecciones que hay en todas las cosas, en el constante estado de cambio, que surge de la nada y vuelve a la nada.
En este constante movimiento toda la naturaleza deja unas caprichosas huellas que podemos contemplar.
La palabra “Sabi” se usaba para describir la belleza callada y sutil de la poesía Japonesa de los siglos XII y XIII, que transmite una sensación otoñal en consonancia con un temperamento más bien sombrio.
La palabra “Wabi”, evoca humildad y austeridad, esa especie refinada de pobreza que nace de una indiferencia hacía la riqueza y la ostentación.
Wabi, significa originalmente “la tristeza de la pobreza”.
Sabi” es un espíritu poético vagamente orientado hacía cierta visión de la vida.