domingo, 21 de septiembre de 2014

El arte “Wabi-Sabi”, como portavoz artístico del movimiento Zen, se funda en las ideas de simplicidad, humildad y moderación y nos enseña a descubrir la belleza sencilla de las cosas, con toda su imperfección y fugacidad.
Todo cuanto existe en el universo está en constante movimiento y cambio.
El arte “wabi-Sabi” es capaz de encarnar o sugerir el esencial y evidente hecho de la impermanencia.
El “wabi-Sabi”, encarna la visión cósmica del Zen y busca la belleza en las imperfecciones que hay en todas las cosas, en el constante estado de cambio, que surge de la nada y vuelve a la nada.
En este constante movimiento toda la naturaleza deja unas caprichosas huellas que podemos contemplar.

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