El
arte “Wabi-Sabi”, como portavoz artístico del movimiento Zen, se
funda en las ideas de simplicidad, humildad y moderación y nos
enseña a descubrir la belleza sencilla de las cosas, con toda su
imperfección y fugacidad.
Todo
cuanto existe en el universo está en constante movimiento y cambio.
El
arte “wabi-Sabi” es capaz de encarnar o sugerir el esencial y
evidente hecho de la impermanencia.
El
“wabi-Sabi”, encarna la visión cósmica del Zen y busca la
belleza en las imperfecciones que hay en todas las cosas, en el
constante estado de cambio, que surge de la nada y vuelve a la nada.
En
este constante movimiento toda la naturaleza deja unas caprichosas
huellas que podemos contemplar.

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