Para
experimentar el “Wabi-Sabi” hay que aflojar el paso, ser paciente
y mirar muy de cerca.
El
“Wabi-Sabi” nutre todo lo que es auténtico, ya que reconoce tres
verdades simples:
nada permanece,
nada permanece,
nada
ha terminada
y nada es
perfecto.
Richard
R. Powell

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