La
estética del “Wabi-Sabi”, tiene mucho de melancólico y otoñal.
Es
una estética que trabaja con materiales orgánicos, que envejecen
con el uso, que de algún modo tienen vida propia.
La
madera, el cáñamo, el metal oxidado, las telas rústicas, la
cerámica.
No
se busca que las superficies de los objetos sean pulidas, limpias y
regulares, sino rugosas, imperfectas y crudas.

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