La
cultura Japonesa ha entendido desde hace mucho tiempo la importancia
de la moderación y la sutileza.
El
“Wabi-Sabi” representa exactamente lo opuesto a los ideales
occidentales
de
gran belleza como algo monumental, espectacular y duradero.
No
se encuentra en los momentos de eclosión y exhuberancía de la
naturaleza, sino en momentos de asentamientos y principio.
No
trata de flores maravillosas, árboles majestuosos o escarpados
paisajes
El
“Wabi-Sabi” es lo intrascendente y lo oculto, lo provisional y lo
efímero; cosas tan sutiles y evanescentes que resultan invisibles
para la mirada ordinaria.

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